BARCELONA, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
El FC Barcelona se ha dado un festín en el
cierre de temporada contra el Málaga CF (4-1) en un partido en que antes
de homenajear y despedir a Éric Abidal, los blaugranas han brindado una
fiesta en el Camp Nou a sus aficionados en un día de récords, ya que
han igualado los 100 puntos del Real Madrid en la pasada Liga y, no
contentos con ello, se han batido en el propio récord goleador con 115
tantos.
Los blaugranas protagonizaron una salida en tromba en que cayeron
tres goles en un cuarto de hora, y tuvieron un control total y absoluto
antes de que los andaluces también mostraran destellos de su calidad en
la segunda parte para contribuir a la fiesta, y es que fue un partido
totalmente entretenido y ofensivo.
Además, ambos equipos quisieron jugar y ello se notó, pero fue una
lucha desigual por el empuje inicial de los blaugranas. Primero Villa
empujando un pase de la muerte de Pedro, luego Cesc con una jugada
individual con colaboración de Iniesta en forma de pared, y para
culminar el cuarto de hora espectacular un gol del canterano Montoya al
empalmar con la derecha un tiro cruzado al palo derecho de Caballero
pusieron en marcha la fiesta.
Esta continuó con la demostración de control de los locales, que
movieron el balón rápido, como en los mejores tiempos, aunque como era
de esperar bajaron el ritmo poco a poco sabiendo que el récord de los
100 puntos ya estaba hecho, culminando un tramo final de temporada bueno
con victorias de mérito y prestigio.
Sin más movimientos hasta el descanso, después de la reanudación
el partido volvió a animarse. Primero gracias a Andrés Iniesta, que
antes de dejar el terreno de juego regaló un gol de bella factura desde
fuera del área, con un disparo roscado y colocado contra el que nada
pudo hacer Caballero, solo mirar como le entraba el balón a su portería.
Entonces el Málaga quiso reaccionar, y lo hizo con el
revolucionario Morales, ya que el chileno consiguió el gol del honor con
una volea, dándose la vuelta, que dejó a Pinto hecho una estatua. En el
día del posible adiós a Valdés, que no dejó claro si se irá este verano
o el próximo al término de su contrato, al final fue Pinto el
ovacionado, y es que pese al gol tuvo paradas de mérito que evitaron más
goles de los andaluces, si bien los blaugranas pudieron marcar el
quinto en varias ocasiones.
Otros que pudieron pasar un examen fueron Villa, autor de un gol y
poco más pero con un partido bien trabajado, y el asturiano fue
ovacionado al ser cambiado por Alexis, devolviendo el cariño al público.
Quien también tuvo muchos ojos encima fue Thiago, que entró por
Iniesta, pero no tuvo ocasión de mostrar su magia.
No obstante, el gran protagonista de la noche a nivel individual,
más allá de los récords de puntos y de goles del equipo, fue Éric
Abidal. El francés, tras recuperarse de un trasplante de hígado en abril
de 2012 dentro del proceso del cáncer hepático que se le pronosticó en
marzo de 2011, ha vuelto a jugar esta temporada y hoy pone el fin a su
ciclo en el FC Barcelona tras seis temporadas y 20 títulos conquistados.
El francés quería continuar, pero no lo vio así el club y ha
tenido que aceptar esta decisión, pero se ha ido con otro título de
mucho valor, el cariño de un Camp Nou que no ha dejado de estar de su
lado y que esta tarde le ha ovacionado en incontables ocasiones, sobre
todo al entrar al terreno de juego en el minuto 75 y cada vez que tocaba
el balón. El francés, con ganas de mostrarse, incluso se incorporó al
ataque pese a jugar de central zurdo en sustitución de Piqué. Gran
fiesta del Barça, gran fiesta por y para Abidal.
via Europa Press - Deportes
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