Primeramente me van a perdonar, pero mi tiempo se ve muy limitado ultimamente, y se que éste post era más apropiado la semana pasada, pero en mi defensa diré que un servidor no es muy partidario de hablar de partidos de selecciones salvo fracaso estrepitoso o asunto serio, llámese Eurocopa o Mundial. Pero vamos al meollo, un breve análisis acerca de los cuartos de la Champions League, uno a uno:
Bayern – Juventus: a mi juicio, el partido estrella de los cuartos de final, una guerra a campo abierto entre la potencia física de los muniqueses contra el buen juego combinativo de la Vecchia Signora. Pirlo será el comandante de una Juve que llega sin un ariete puro que desatasque partidos, a pesar de que Matri haya hecho una buena cantidad de goles durante esta temporada, pero Matri no es Mandzukic. El croata del Bayern iba a ser suplente de Mario Gómez, pero la lesión del germano ha propiciado que el balcánico sea el referente en ataque, con 22 goles esta temporada entre club y selección; y la dupla Javi Martínez-Schwensteigger aportará solidez en medio campo. Los verdaderos problemas de Juve y Bayern llegan en la retaguardia, donde hay una excesiva fragilidad pero se alivia la sangría con dos de los mejores porteros del mundo bajo palos, Neuer y Buffon.
Málaga – Borussia: combatir fútbol con fútbol. Dos equipos revelación esta temporada que han sorprendido a toda Europa por practicar un estilo de juego muy vistoso y que se han llevado por delante a rivales de enjundia, como Milan, Oporto, Manchester City o Real Madrid entre otros. Será un encuentro de mucha pizarra, pero las genialidades de Isco, Joaquín, Götze o Reus pueden decantar la balanza a cualquier lado. Quizá el Borussia parte con la ventaja de tener uno de los mejores delanteros centro del mundo, a mi gusto, como es Lewandowski, a años luz de Santa Cruz en la comparación; y un central pretendido por media Europa como Hummels. Los alemanes son correosos y tienen mucha calidad, pero los de Pellegrini siempre han sacado adelante los encuentros que parecían más complicados. No en vano, el Oporto era el conjunto más en forma de los 16 de octavos, pero lo superaron con mucho coraje. Ambos están dejando la Liga de lado a cambio de un buen papel en la máxima competición continental.
Real Madrid – Galatasaray: el encuentro más desequilibrado de los cuartos de final, porque los turcos, no nos engañemos, están en cuartos porque les tocó el Schalke 04, también menor. A pesar de tener a Drogba, Altintop, Sneijder y Yilmaz, son un regalo en defensa, nada que hacer contra la solidez global de los de Mourinho, que tiene a CR7 enchufado al máximo y que bien vale cuatro veces una dupla Higuaín-Benzemá en el apartado goleador. Si encima Özil tiene la noche, el Galata no tiene nada que hacer. El ocho mil definitivo para los turcos es que la eliminatoria sea a doble partido, por lo que me figuro que saldrán a encerrarse en Madrid y aprovechar el tan cacareado “infierno turco” en la vuelta. Realmente, muy pocas opciones para el Galatasaray, pero en fútbol nunca se sabe.
Barcelona – PSG: El Barça viene hinchado de moral tras la tremenda remontada al Milan, viejo enemigo continental, y el equipo parece haber recuperado, por arte de magia, el juego de toque, la fuerza defensiva y el dominio de los partidos. El PSG, por su parte, cuenta con un casi infinito potencial ofensivo de la mano de Lavezzi, Pastore, Lucas Moura e Ibra, pendiente éste último del recurso de apelación. Los parisinos forman buenas jaulas a los peloteros rivales, como se pudo ver en el encuentro en Mestalla. Quizá de cara a puerta perdonan más de lo que deben, y fuera del Parque de los Príncipes son una auténtica máquina de matar, pero en condiciones normales debería pasar el Barça por tener un estilo ya consolidado y, efectivamente, a Leo Messi, siendo el único escollo que con el que Tito, por fin, tendrá que lidiar será con el bloque defensivo, con más de la mitad de efectivos en la enfermería.
¿Hay ganas de Champions League? Muchísimas. Que llegue abril…
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