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Este partido iba a
romper lo que podría haber significadosi hubieran salido victoriosos de los
próximos cinco partidos, cosa improbable, porque uno de ellos se produciría en
San Antoniola mayor racha de victorias consecutivas en la historia de la NBA, 33.
Igualando así el récord de los Lakers de la década de los setenta, equipo de
los Wilt Chamberlain, Pat Riley o Jerry West, algo que nos da un indicio del
nivel que está presentando en esta campaña la franquicia de Miami.
El encuentro comenzó
con una igualdad latente, sin ventajas abusivas por parte de ninguno de los dos
conjuntos. En la primera mitad, LeBron mantuvo a flote a los suyos con una
actuación de 18 puntos, que en la segunda ampliaría a 32, insuficientes para
contener la tormenta roja. Una actuación similar sostuvo durante el partido el
sudafricano Luol Deng, que acabó con 28 puntos.
Pero sin duda alguna,
la estrella del partido se encontraría en la pintura por parte de los locales,
Carlos Boozer consiguió un doble-doble de los que ya nos tiene acostumbrados
esta temporada, algo que le sitúa en la parte alta de la clasificación de esta
estadística en la presente temporada por detrás de David Lee (43). Nos deleitó
con 21 puntos y 17 rebotes, además de un rebote ofensivo más canasta en un
momento clave para situar como imposible la remontada de los ‘Beach Boys’. Esta
actuación del ex-pívot de los Jazz, viene condicionada por la falta de juego
interior de los Heat, y su juego con un solo hombre alto, motivo de sorpresa
para muchos equipos de la liga. Sólo así se puede explicar que el equipo que
menos rebotes captura, posea la mejor marca de la temporada.
Sin embargo, esto es
algo que no pilló por sorpresa a Tom Thibodeau, sabedor de esto, mantuvo a un
solo hombre jugando por dentro durante todo el partido, intercambiando la
posición de ’5′ entre Boozer y Gibson. Algo de lo cual Scott Brooks debería
tomar nota para un futurible enfrentamiento con Miami de nuevo en las Finales,
ya que a su equipo le pasó factura la poca preparación de este aspecto del juego.
La actuación del ‘Big
Three’ fue escasa, aunque entre los tres sumaron 71 de los 97 puntos del
equipo, y es que ninguno de sus otros compañeros logró sobrepasar la decena de
puntos. En el bando local, cabe destacar la actuación de Nate Robinson, con 14
puntos en apenas 20 minutos, dejándonos acciones calificables de eléctricas, a
las que ya nos tiene muy acostumbrados. Además Jimmy Butler, dejando a un lado
sus 17 puntos, nos regaló un mate que estará presente en las ‘Highlights’
de la semana, y asimismo, parece consolidarse como el gran jugador que nos
lleva demostrando estas últimas semanas.
La rabia de la derrota
y el hecho de quedarse a las puertas de la historia, fue representada en una
flagrante practicada por LeBron sobre Boozer, con el partido totalmente
decidido. Pero a pesar de esta derrota, es innegable la trayectoria que nos
está mostrando el equipo de Miami, y que si sigue en esta línea, completará,
con reservas, el objetivo propuesto por ‘King James’ en su presentación con los
Heat.
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