19 de marzo de 2013

Así no Rosell, así no

Se habla más de la cuenta, demasiado protagonismo innecesario, y eso no es bueno, y es que cuesta ver un club donde hablen tantos y tantos dirigentes. La verdad, casi que preferiría un papel de silencio que no oír tantas voces y de manera tan seguida. En menos de un mes, Faus, Bartomeu, Freixa, Cardoner y como no Sandro Rosell.

Me costaba entender hace poco menos de tres años que esta directiva hubiera obtenido más del 60% de los votos y eso que Jaume Ferrer o Marc Ingla no es que atrayeran mucho, pero teniendo a un rival como Agustí Benedito, un hombre de club, un hombre al que se le veía sentir los colores, pues se hacia demasiado extraño. A pesar de no haber habido elecciones desde entonces estoy seguro que las encuestas ahora mismo no lo darían como ganador con ese margen, más digo, ya veríamos si las ganaría nuevamente.

La verdad es que desde un primer momento asentó las bases para perder con facilidad todo el apoyo que obtuvo en el 2010, desde la primera asamblea de Socios Compromisarios con un acto de cobardía al votar en blanco la decisión más importante de la historia del Club que el mismo había propuesto hasta el punto de pedir seis anualidades a fondo perdido en el traspaso de abonos entre socios en una norma impuesta por el club y que ni tan siquiera aparece en los Estatutos. Y eso que no entramos en ciertos detalles bastante delicados que darían mucho que hablar, aunque escuchándolo ya tenemos más que suficiente.

El presidente de un Club representa a éste ante todo el mundo, instituciones, organismos,… y la gente generaliza la imagen que percibe y desgraciadamente con tendencia negativa. Podríamos pensar que está mal aconsejado pero después de casi tres años al frente, más otros tantos preparándose para ello, aunque lo negara públicamente, podría haberlo aprendido de sobras pero no, se continua meando fuera de tiesto. Si hace apenas dos semanas esta directiva reconoció haber mentido en su momento en el famoso tema de la grada de animación, ahora ha sido el turno de los comentarios políticos-culturales asegurando  a un grupo de escolares que la mejor manera de demostrar el sentimiento hacia el equipo azulgrana es precisamente hablar en catalán como signo de integración. Error, grave error. De bien sabido es por todos el nexo de unión de este club a la lengua catalana, pero llevarlo hasta ese extremos es peligroso, además de innecesario, estos comentarios sobran, y más cuando la afición ya se ha encargado suficientemente bien de llevar el catalán al resto del mundo, las banderas y cánticos llevados masivamente sobretodo en los grandes eventos y finales son claro ejemplo, y sino que se lo pregunten a nuestros padres y abuelos lo que significó la final de la Recopa de Europa de Basilea del año 1979 tras una décadas complicadas para el pueblo catalán.

Aficionados al Barcelona los hay en todo el mundo y con grandísima variedad de lenguas, y todos ellos sienten los colores como el que más, y no por hablar catalán vas a ser más culé que uno que solo habla japonés y es que estamos hablando de un club que no es ni local, ni nacional, hablamos del Futbol Club Barcelona, como un club universal.

Ver a través de las redes sociales como al otro lado del charco o en Oriente Medio se sigue la actualidad azulgrana días tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo, debería ser motivo más que suficiente para que el presidente se comiera sus palabras y no diferenciara a los culés por el hecho de hablar un idioma u otro, y sentirse más que orgulloso de la diversidad cultural de este club.

El presidente debe trabajar de puertas para adentro y salir públicamente lo justo y necesario, que para declaraciones tenemos más que suficiente con las deportivas que son las que realmente nos interesan, y para ello ya tenemos a futbolistas y técnicos.

1 comentario:

  1. Felicidades por el artículo Jordi, gran análisis del actual Presidente.
    No soy socio y admito que al principio de irse Laporta y presentarse los condidatos hubiese votado a Rosell, eso si cada vez que escuchaba hablar al candidato Agustí Benedito me gustaba más y digo más, creo que si las elecciones hubiesen durado un poco más Benedito le hubiese comido mucho más terreno.
    Creo que Sandro está muy mal asesorado y alguien debería decirle que no se esfuerce en tener la verborrea que tenía Laporta, que se dedique a trabajar y que no hable tanto.

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