No, no me he vuelto loca pero si echamos la vista atrás creo que Mourinho como showman nos ha dado mucho.
¿Cuantos de vosotros anterior a la llegada de Mourinho al Real Madrid teníais interés en ver una rueda de prensa? Pocos, muy pocos y es que Mou invirtió el papel del fútbol; ahora lo importante no era hacer un buen partido si no que si venía el Barça al Bernabéu y les pintaba la cara o si iban al Camp Nou y se la volvían a pintar, pues lo importante era desviar la atención y de esto Mou sabe bastante. Metiéndole el dedo en el ojo a Tito no sólo dio titulares por doquier si no que además desvió totalmente la atención de lo que había sucedido en el terreno de juego, un ridículo espantoso de los blancos frente al "archienemigo". Pero si algo nos ha "regalado" Mou han sido momentos tensos y otros bastante más divertidos y es que Mou: te pierden los micros!
Según mi teoría Mourinho siempre va a tener la espinita de no haber podido ser alguien importante en Can Barça, creo que hubiera ofrecido una mano por ser él el entrenador del "Pep Team" y fruto de esta frustración vivimos todo lo demás. Esto sumado a que no ha conseguido la ansiada y esperada Décima por parte de la afición madridista ha hecho recapacitar al portugués que siempre ha conseguido lo que se proponía (incluso ser entrenador puesto que no pudo hacer realidad el sueño de su padre de que se convirtiera en un gran jugador) y ver que más vale una retirada a tiempo... y no será porque el portugués no se haya cansado de mostrar por activa y pasiva, pero sobre todo por ACTIVA que NO quería continuar en el Real Madrid.
Pero una vez más, el portugués vuelve a ganar y se va un año antes al Club que le apetece estar "Quiero estar dónde se me quiere. En Madrid me odian y muchos de los que me odiáis estáis en esta sala" (decía a los periodistas tras el barapalo de la Champions) y de gratis por mucho que "el Tito Floren" se empeñara en decir una y otra vez que Mourinho seguiría y que si no lo hiciera tendría que pagar la cláusula; pues no, Mou se va y de rositas. Eso sí, deja un polvorín en el vestuario que a ver si Ancelotti es capaz de limpiar...




